2 sept 2014

Al kilo

Hace muchos años que vivo en casas marcadas por el sol de las mañanas y las tardes. Es decir, entre los dos crepúsculos del día. Los últimos 10 años de mi vida alquilé en Buenos Aires. Hoy quiero dejar de alquilar y aniquilar esa relación de dependencia, entre el noble que solventa lo que debería pagar el acreedor de la deuda, en este caso el inquilino. Pasa por la guita, pero no sobra vento. Sollozar, no sirve, pero ser trasladado, menos. Sobre todo, cuando uno está en situación de riesgo o peor, hilflosigkeit, en estados de indefención aprendida. Quiero decir que prefiero vivir en una carpa a que me tengan agarrado de los huevos por unos miles de pesos mal habidos. Lo que más me molesta, es que otro tenga llave de mi puerta y que vayan con intensiones de vigilar. Si hay olor a marihuana, si estoy tomando algo, riéndome de nada, con tal o cual. Si la terapia, ha de funcionar en una espacio apto para profesionales, será un consultorio, para eso habrá que sacar turno y tener paciencia. A los fines de esta declaración, mi casa, donde vive el psicoanalista, tiene que ser común a cualquier otra casa. Por la simple razón, de que es una persona que paga con su palabra, su silencio, su persona. "La vida de un psicoanalista no es color de rosa". Es sabido que explorar el inconsciente es una alegoría platónica, la diferencia es que nosotros tenemos una linterna, por lo tanto las luces no nos engañan. Otra que el discurso del amo y el esclavo. Otra que el noble y el pobre. Las relaciones sociales que se basan en un fundamento económico, es decir, que tienen su base en la deuda. Se trastocan con lo moral, en tanto, la deuda y el pago de la misma se espiritualizan.

31 ago 2014

Lobotomía

Es una ablación sin hache de los lóbulos frontales del cerebro, que se sabe que deja secuelas irreparables en los pacientes que padecen estos procesos quirúrgicos. En general, tienen alteraciones en todas las funciones cognitivas y en la expresión de las emociones. La trepanación del cráneo es una tradición que data de tiempos remotos y se puede estudiar antropológicamente en diversas culturas, por ejemplo, la curación con curare, y otras hierbas en ritos de sanación no-medica, sino aborigen. En Europa, el Dr. Friederich Golz, alemán experimentó la extirpación del lóbulo pre-frontal en animales y parecía que los perros se amansaban y en suiza, Gottlieb Burkhardt, extirpó el cortex pre-frontal en algunos esquizofrénicos que aparentemente, según data la historia, se estabilizaron. Los casos experimentales del Dr. Freeman, fueron un recurso que afectó a unos 3.500 pacientes psiquiátricos con casos de psicosis crónicas, como última alternativa. La terapia electro convulsiva era benigna en aquello tiempos comparado con este proceso. Los psicoanalistas saltaron en contra de este proceso, por los efectos colaterales que dejaba en el paciente, la gran mayoría de los casos eran la parálisis; pérdida de control esfinteriano; hemiplejia; hemorragias, etc. En pocos casos, como una cantante, un violinista judío, y la propia hija de James Watts, quedaron turulatos, más o menos autistas. Con estados regresivos, falta de expresión y sensibilidad. Todo esto quedó en el pasado cuando se descubrió que el cortex cerebral, en el lóbulo frontal controla las emociones y el control de los impulsos. También es sabido que los esquizofrénicos tienen un deterioro en el lóbulo frontal, aunque para su diagnóstico este signo no es un síntoma patognomónico. La sedimentación de neuronas muertas que forman la placa amiloidea, está involucrada en las demencias tipo Alzheimer. 

27 ago 2014

Lettuce Cleatus Awreetus

Locamente, me fui entregando a los caprichitos y berrinches manipuladores de una pibita borderline. Era como una nueva forma de jugar a la bipolaridad, de a dos como es de costumbre entre ellos. Todo lo que hacían era una expresión genuina de genialidad desbarrada que desencadenaba las psicosis. Tanto tiroteo me dejo agujereado, la bolas que tenía el dueño de la bola de cristal eran grandes. Una vez, se tocaron las manos; él la vio lagrimear y se le partió el alma en añicos; por primera vez supo que tenía corazón. No tenía que ver con él. Conmoción sigilosa, cosas difíciles de ver en el ojo izquierdo de esta particular raza de canes. Supe que la loba era débil ante lo viejo pero compasiva. Esa osamenta esquelética de los enfermos no era su presa sexual, era un perro flaco, un zorrito carroñero. Cuando atacaba con las zarpas, agarraba y le hincaba el colmillo en la yugular, después relamía las heridas de sus víctimas y posteriormente de los suyas, no solo por la sangre, sino para subsanar. Rómulo y Remo, los hijos adoptivos de la loba, eran cachorros de una misma camada, pero no crías, sino criaturas desnutridas que no pudieron mamar, porque esa loba se había apoderado de la teta. Volviendo al tema de la zorro que se escapó por la ventana haciéndose pasar por un tapado de piel en una vidriera, fue muy sencillo volver a cazarlo. Torpemente, como todo animal, volvió a caer en la misma trampa; siguió el rastro hormonal. Únicamente, olisqueaba los árboles, los restos de materia fecal, semen y la orina, no eran aromas. Si bien merodeaba las estepas, hambriento de sed sanguínea, no era solo por una necesidad, sino por la carne que se come sin hambre, la que se necesita. Advirtiendo que ella estaba en celo, fue a garantizar la raza de su progenie con el hembra alfa más apta y recesiva. Gimió la loba, cuando aulló toda la noche de tormenta cuando fue inseminada por el primer sarnoso que apareció cerca de ella y más lejos del alfa. Rechinaron sus dientes, cuando se la montó un viejo lobo feroz, mientras le contaba la leyenda del colmillo. Estaba en celo y para las bestias no existe el amor, sino la necesidad deseosa de copular, nada que ver con el amor y el deseo. Tardaba ciclos en darse cuenta que los lobos no aman, se montan y se separan, o se hacen manadas o parias. Uno llamado estepario, reencarnó en un personaje de ficción llamado Harry Haller, un romántico, Sombra de paria, cojo, ciego, tosco, de malas costumbres, un bicho distinto a un Gran Danés. Antes que nada, era preferible madurar siendo aún joven, solo por la experiencia que se gana. Nunca nadie aconseja hacer cosas semejantes de esas que llaman “quemar etapas”. yo lo llamaría: "quemar estepas". Pocas persona, aseveran que vale la pena crecer a un ritmo letargico, a fomentar conductas pueriles y promiscuas. Consciente, del sturm und drang. Ella lo supo, la literatura la llevo a conocer la inmortalidad. Esas ganas de ser parte de la Historia, lo consigue al escribir sus nombre en el canto de un cuaderno, y colgar su foto de almanaque en alguna pared. Tuve la dicha de ser presa sexual de semejante criatura. Hoy por hoy le doy de comer una prosa fácil de digerir. Un mañana será un opúsculo con tropos lingüísticos, conceptos psicoanalíticos, arcaísmos, alegorías, etc. Solo me queda una cosa por decirte: Esto no es ni un pobre prolegómeno, ni un prólogo para vos. Tengo más.

25 ago 2014

Narcolepsia

Seguí no más ventajeando; puede ser una de las causas de mil excusas perfectas.
Urgente, hubo que hacer de todo para que vos puedas desalojar el consultorio. 
Geriátrico gagaista, un rantifuso conventillo. La buzarda y el culo gordo. O sea.
El escabio está vedado o la milonga prohibida y de los amigos queda uno solo.
Sertralineame el síndrome sílfide, vivo dándome dique y nadie me para el carro.
Tozudo, tosco, tembleque. Todo troileado. Tangueado de colgar tantas tangas.
Imagino que la aspirina me infarta; la coca me hace tomar mate. Ni una copita.
Obvio, acomodado, ¿Quién no desayuna leche en psiquiatría con la Doctora?
Nada de caballos, timba, cartas, dados, caña, whisky, vodka, gin. Juguitos si.
Acá se escucha música de campo; el hambre no existe, hay que dejar la guita.
Después, empezó a gastarla en la farmacia, más tarde trabajando ad honorem.
Olvidate del bicho, la frula, el cohete, el champagñe, el vino y tus diccionarios.

2 jul 2014

El adversario

Faltan 9 días para demostrar que comprendí el sistema comprehensivo de Exner. No para hacerme Rorschachista. Los psicólogos creen en esas cosas que los psicoanalistas desmienten. Mi psiquiatra está peor que yo, se quiere levantar a mi novia, se come los mocos cuando habla por teléfono, llama y corta, y encima me deja plantado con mis florines en una maseta sobre Arenales. En un barrio reo, peligroso hasta para mí, sobre todo para mí cuando no tengo el cuchillo bien afilado. Hay que sincerarse con uno mismo macho, para ser francamente honesto como un hombre debe. Lo que uno es, es consecuencia de la causa que determina la existencia del ser. Declararse un ente, no es lo mismo que la mina te diga: “che pibe, llamalo a-coso y pedile que traiga algo de eso para acá” ¿Qué significado tiene eso del “ente en tanto entre”? ¿Cuál es el sentido de llamarlo a coso? Sobre la cosa freudiana del “Das Ding”. Veremos hasta donde podemos llegar este mes, para entrar en análisis otra vez y de nuevo recuperar el sentido del designio de Lacan. Situémonos en Buenos Aires, en el invierno porteño a la mañana y perdamos el tiempo en este ejercicio:

A) “La voz de Copérnico en la opera criolla.”

B) El psicoanálisis es inhumano.

C) ¿Quién es el Dr. Winterstein en Viena?  Was ist der Mensch?

La Historia es el límite del sentido, y la madre de la historieta del que regresa al dualismo, del que cura y el que sufre; la reacción opositora, del que sabe y el que ignora.  Acá hago la diferencia y me paro de manos en contra del anhistoricismo. Sería pijotero, buitrear cadáveres exquisitos para ahorrarme un pasaje en bondi o un boleto en micro. Ese teatro de revista que reviste al poeta disfrazado de canillita para vender a diario la noticia de ayer, para percibir lo que costea con los gastos de la demanda. Sin exagerar, volviendo al tema de la placa bacteriana, no la que denominamos comúnmente sarro, sino la que en criollo se bate como “la chapa”. El honor, se pierde en vida y se otorga post-mórtem. Hasta aquí, si resolvimos el enigma sin debatir sobre teología, podemos dar vuelta la página 380. Pedir permiso para ir al baño y sentarse como una vieja con frío, es poco confortable y la peor corrupción es la del mejor, la del que la tiene a-precio. Lo bueno cuesta caro porque dura para siempre y no todo lo bueno tiene porque durar mucho. Miss. May I go to the bathroom please? Just to sit right down my bottom on the toilette. Unpolite!

Así es como la frase que Freud le dijo a Jung en NYC: “No saben que les traemos la peste”, es enviada de rebote como sanción de una hybris cuyo turbio resplandor no apaga la antífrasis y su negrura. Es grosero, pero la libertad de expresión es peor que el confort intelectual. Sigo un poco más por una sencilla razón: "De esto no se trata el psicoanálisis" ¿Entonces qué? Una exegesis literaria. Otra cosa para agregar, que viene a colación del diente de ajo y la cebolla de verdeo, 2kg. de alita = $10. La gallina vieja es buena pa’caldo. Pucherito. Me preocupa mi estado de salud, grado de locura y estado mental, respecto a la enfermedad que padezco. El mal que me aqueja es inferior a los niveles de placer de los que gozo. A ver cuando alguien viene a solucionarme esto. Espero que tengan a bien considerar los profesionales de la educación y la salud, hasta qué punto son capaces de tratarme como es debido. El adversario no soy yo. Muy de vez en cuando, soy parte del Otro, en tanto y en cuanto siga siendo yo. Por esta y muchas cosas más, rara vez sigo de largo y le pego derecho viejo. 

30 jun 2014

Fuimos

Hay un tango que estoy sacando de oído en la única guitarra criolla que me queda; recordando a ese chico que rompía las guitarras cuando nadie tenía un miserable amplificador; que dicho sea de paso, hay dos miles ahora. Aún no me decido a transcribirlo en pentagramas, porque tendría que exhumar bandoneonistas muertos, y dibujar el ocho sobre la tumba de tres héroes del hampa porteño, bien de bute, postamente uniformados. La canción se titula como este opúsculo: “fuimos”; la letra es de Homero Manzi y la música de José Dames. De todas las verdaderas versiones que escuché durante días enteros y noches eternas, las peores shomerías fueron las de: Adriana Varela y la del Polaco Goyeneche. La tana Susana Rinaldi, se lleva el Gardel de oro y todos los aplausos, porque no tiene competencia en su género. Ahora bien, vamos por las puras, sin desviarnos en desvaríos desbarrados dadaísticamente; la “fatal y tanguera” interpretación de Roberto Chanel, orquestada por el viejito Osvaldo Pugliese; corre cabeza a cabeza, musicalmente, con la de Astor Piazzolla, aniquilada por un tungo roncador como Jorge Sobral. La crítica de este tema, no es meramente una cuestión de preferencias por vocalistas. Obviamente, entre Pugliese y Piazzolla, me pianto con el gato, y no con el viejo estatuido donde empieza Canning, ni con el gordo, aunque los dos me gusten, ambos por igual. Chanel tiene esa tesitura exquisita en la voz, que el feo, Edmundo Rivero, no tiene en el cogote, raspado y desgañitado del bajo tenor. No me olvido del fueye gordo de Anibal Carmelo Pichuco Troilo (porque es colosal haciendo tangos y fumaba Colorado) y su cantor Alberto Marino. ¡Todos son bestiales! Se sobreentiende que la melodía es de una complejidad armónica y una riqueza musical cara, hasta para los hiperestésicos y las hipoacúsicas aficionadas, que no tienen oído ni para el arroz con leche. Cierta petisa tetona que no comprende y no interpreta como poetisa, me embronca porque no entiende ni a gritos, que los sordos no son como los ciegos. Por eso, me gustaría tomar clases particulares con ese maese para hacer la transcripción y ejecutar ese pedazo de pieza musical en la Dama de mi amigo Lionel Bollini (amigo de la Merz), que vive desde siempre atrás del Hospital Rivadavia, (allegándome a Borges y a Minujín). Deseo que la Santa María de los Buenos Aires, vuelva de Miami para filmar ese momento (no le podemos pedir a Aniko que haga la cobertura de tamaño evento, desde el círculo dorado de Islandia). Si yo tuviera plata contrataría a un fotógrafo para que mi negra María, sepa que no tiene que vérselas con el enfermero que enfermó. Es sencillo ir a grabar un disco a Brooklyn; no es suficiente un mes a base de huevo y sopa de letras. Después nos quedamos todos ahí, tocando el piano y reventando la barra. Además, me gustaría que mi amigo Pelusa, toque en vivo por última vez su guitarra Yamaha, y que por primera vez, debute con la Jackson. Si no es mucho pedir y sigo vivo, estas cosas pasadas, pasan y pasarán. Hace algunos años pasó por ese cafetín, una piba de la Marina, que tenía un Jazmín con espinas, y que era la hija reconocida de Prodan. Invirtió su primavera en un jardín invertido. Se compró un cielo verde. Donde las nubes eran como terruños y parcelas de tierra blanca en la que crecían las flores al revés.  Había otra persona que decía que la pintura, era hacer que la copa de un árbol se parezca a una raíz, y que las flores tengan la textura del tronco sin la corteza. Ellas habían encontrado la veta del alma mía. Eran de muy buena madera como para prenderlas fuego en una salamandra o una estufa hogar. 

29 jun 2014

El laboratorio

El alcohol te hace mal viejo, te queremos, pero no soportamos que te encurdeles, porque nos ponemos nerviosos. Lo mismo que a mí las drogas, para vos las bebidas calvino. Yo soy ceciliano porque el amor, para mi nació en una catrera, creció en un bodegón y se crió en un conventillo del arrabal amargo. Podés conmoverte sin llorar cuando te llenamos de besos y caricias; porque tu gente te quiere de verdad. Ojo piojo, no pasa por ponerse en bolas y bañarse con la puerta abierta cuando a nadie le hace gracia. Somos hombres los dos y vivimos entre tres mujeres hermosas, pero vos sabes que hablar del mal en invierno no es el crepitar de la hojarasca. Te digo y te repito, los ventanales del cotorro que jamás abandonaste, hay que abrirlos con fuerza para poder entrar o salir, lo mismo da; son parte de las cosas que hacen que yo te quiera bien. Salir al patio me duele, me da tristeza ver como vivís y saber que yo también dejé un cacho de vida ahí, pero saber lo que hacés me causa gracia. No me burlo de vos, ni te sobro, por ahí se me va la mano para sobarte el lomo. Hay algo que los escultores y los xilógrafos no hacen tan bien como el tiempo, eso de tallar. Un artista puede dibujar una sonrisa, más el tiempo la desportilla y vos reconstruís la máxima expresión de la felicidad, eso que tanto cuesta sin la bebida, la alegría. Por eso te digo, si le aflojas a la gomina, yo ablando la dureza. Vos sos un pelado manso y yo un ruso calentón. Cada quien con lo suyo, es lo que hay que hacer para estar conforme. Próximamente, el mes que viene, voy a ingresar a una clínica para volver al hospital sano; voy a salir de una institución educativa para inmolarme en otra. Viste que los ranchos tienen siempre sus puertas abiertas para el gaucho que pudo abrir la tranquera. Hay agua caliente, hay pan y hay vino. Así es como debe ser un casco de campo, sin ser una estancia, ni una tapera. Un lugar acogedor, donde la hospitalidad no depende del anfitrión, sino del huésped. Por ahí, el agente transporta al huésped que se hospeda en San Juan. Mirate las bolas, cada vez más largas y tristes, cuando sabés que tu casa, la vereda despareja y el paredón del pocho te llenan de amore el corazón, eso grande que tenés, mientras el mono se ríe al verlo pisar mierda, (ver resbalarse al que le dio la banana, con la cáscara que ella le tiró, es lo que le causa gracia). Lo admito, cada dos por tres me pongo pesado y no puedo levantar el ancla y zarpar, porque no me animo a despegar cuando no hay pista de aterrizaje, entre tanto polvo, porland, humedad, cal, yeso, acrílicos, porcelanas, muebles viejos, recuerdos...Vos vivís como querés y no con los que querés, los que te mantienen vivo. Es lo que te toca, porque estás viejo y la reclusión no es perpetua. No estás condenado a ladrarle a la luna como ese perro pequinés. Sos una ser respetable, querible, indispensable.   

28 jun 2014

Libros, libras y libres

Los miserables mercachifles de Plaza Italia y los puesteros del Parque Rivadavia (y los dealers también) son todos unos acumuladores compulsivos, no son lectores, son comerciantes del mercado negro de los libros de la buena memoria. ¡Manga de piojosos! Sacadores de vidas y malandrines, vivillos cucaracheros de mala muerte que se aprovechan de chitrulos re fundidos como el tipo a fin de mes. Me consuelo pensando que hay cosas peores. A mí me van garcando ya dos veces no consecutivas. Esta vez, vendí el Seminario 3 de Lacan, “Psicosis” por la módica suma de $30. ¿Qué te comprás con $30? ¡Los ñoquis! Una colección de 5 tomos de Psicología Aplicada de Kapeluz, $50. En el paseo, vi cantidad de volúmenes de colecciones incompletas de Freud, cada libro de López Ballesteros, $80. ¡Hijos de puta! ¡Buhoneros mugrientos! No vuelvo más. Me faltan 2 tomos para completarla: el Epistolario III y el tomo 15. Si yo vendiera los 20 tomos que tengo de esa colección a ese precio, tendría: $1600. Iría para ver que me ofrecen y echarles en cara lo que pienso yo de su negocio y el pichuleo. Es sabido que la necesidad tiene cara de hereje y que con mucha plata, uno vale mucho más. No pueden ofrecerme 10 mangos por un libro que nuevo cuesta 10 veces más. O sea que, le sacan el 1000% al producto. Cuando ellos venden, no tienen empacho de meterle la mano en el bolsillo hasta el fondo a pobres estudiantes que solo tienen un rublo para gastarlo en una feria para poder seguir en el bazar de las ideas. Ahora, cuando compran, se meten la mano hasta el fondo del bolsillo y lo dan vuelta como un guante, para hacerse los que no tiene un kopec partido al medio y seguir regateando. La actitud de ellos es hacerse el desinteresado para ver qué tan desesperado está cocodrilo por el cobre. ¡Los odio! Nunca supe hacer negocios, no es lo mío. El dinero no es mi juguete preferido. Prefiero entretenerme con otras relaciones objetales, enlazados y ligadas al sujeto; por lo que este es y no por lo que este tiene y puede retener. Ese carácter anal que no caracteriza al obsesivo, sino al avaro, al mezquino, al concupiscente, al agiotista, al canuto, al ahorrista, me indigna. Se bien que jamás voy a recuperar todo lo perdido; y nuevo lo viejo, ya no tiene el valor que uno le da a esas cosas que son suyas, es decir, lo que a uno le pertenece está impregnado del ser al que le corresponde, porque es el dueño de lo propio, aunque pueda ser solo un bien usado, usufructuado, hay algo malo en el bien que fue de otro. Pensar en que va a pasar con ese objeto perdido, es intrigante; personalmente no me quita el sueño; más no por ello tiene uno porque creer que debe estar mejor o peor que como estaba cuando era de uno. Si es, vuelve a ser y no tiene que volver para estar. El problema es que desestiman lo que es de uno; lo desvalorizan para aumentar su costo cuando pasa a estar en el poder de ellos. Consecuentemente, la melancolía vuelve a ser producto de un duelo no resuelto. Soy capaz de declarar porque algo es mío, pero no puedo explicar porque dejó de serlo. Cómo, cuándo y para qué, es obvio. Un saludo enorme a todos lo que se animan a seguir metiendo sus narices en mis líneas. Páguenme cuando sean ricos.

P.D: La última vez que vinieron la policía y los bomberos, después de estar un rato largo buscando conexión, uno (“el que estaba peor”) me preguntó: ¿En qué carpeta guardas las fotos porno? Le dije que no tenía y le recomendé una vágina, siguió buscando hasta que encontró algunas fotos de ellas. Y quedamos todos trabados como el operador, 3 canas, 2 bomberos y el tipo, mirando las fotos. El mejor comentario fue: “Todas son unas drogadictas como vos”. Yo le dije que no estaba en lo cierto, que ellas no eran como yo.

27 jun 2014

Curador

Camino a casa, un mediodía gris tratornasolado; con un cigarro marrón dibujando siluetas femeninas con humo azul, y chasqueando la lengua violeta contra la bóveda del rojo paladar whiskeado; me la crucé en la esquina de un kindergarten aún verde, cerca de Barrio Norte, a la vuelta de la Dama cortada de Bollini. Ella atravesó la calle con una mirada esquiva, casi paranoica, y se vieron distanciados por unos escasos 25 metros. No eran tan incrédulos como para frotarse los ojos celestes y pellizcarse mutuamente; ya se conocían lo suficientemente bien como para evitarse el placer de gusto. La imaginación no era idolatrarse inconscientemente; era más bien una facultad cruel que no perdonaba jamás a nadie capaz de tenerla de su lado, ni en contra suyo. Él nunca pensó encontrar realmente lo que ayer buscaba en sueños diurnos, alucinaciones y consultas entre serias penas con su alma. Antes, de chiquilín, la representaba en caricaturas porno dibujadas por él; después recordaba cuánto la quería, reclamándole los derechos de autor y propiedad intelectual de aquellos neologismos, tales como: “minujienta/o; poutique, vincia, ictícius, ícticus,”. Ella era graciosa como Barinka, grandiosa como Pinky, genial como ella sola. Istar, Ismene, Israfel, Inti…Era de todas las deidades entre las múltiples personalidades de Dios, la que se presentificaba en lo real ante mis ojos, como una pintura de amarillos culos al óleo. Tuve que ir a tocar esa figura blanca; aspirar esa fragancia miel de Gucci, saludar a esa amargada mujer dulce que tanto me gustaba ver pintar cuadros rectangulares, trazando obtusos rectos, en horizontales óvulos redondos apaisados, forma curvilínea sigmoidalineana. Desnuda, cortaba espejos mientras leía Baudelaire, tomando vino y fumando porro. (Casas, cosas, y cosos así, se veían todos los días por las noches en Belgrano). Recordé las máximas aforísticas del poeta parnasiano que postulaba propalando pregones, cual dadaísta fanático: “La poutique es ese lugar natural, adonde solo muy ricas pibas van, bicicleteándola o a pié”. Frases así lo habían llevado a dormir con ella y despertarse dentro de los agujeros más cerrados de las cavidades corporales del ser humano. Él era un psiconeurótico enamorado de su propio delirio, y ella sabía perfectamente bien lo que era la erotomanía morbosa que los surrealistas padecen cuando sienten una atracción obsesiva inevitable por el sexo opuesto. A ambos les parecía una sorpresa agradable, eso de mirarse a las caras y reconocerse (sin ser etólogos) como congéneres de una misma especie, de distinta raza, grupo sanguíneo y franja etaria. Sintieron que se podían emocionar sin vampirizarse, ni momificarse; sin ser pseudo-lobos. Entonces la alegría inervó sus rostros sin rastros de odio. Ella y él, habían sido alguna vez una infeliz pareja, que durante un año compartieron absolutamente todo; y 5 años después todo había cambiado, aunque ninguno de ellos era tan distinto al Otro; “porque nunca nada es igual, ni todo lo mismo; porque nada será lo que era, mientras sea lo que es”. Más allá del tiempo y el espacio de aquellos besos que ya no vuelven; no les costaba hablar, ni mirarse, ni tocarse, ni reír. Lo imposible era volver a ser ellos sin tener que juntarse, es decir, planificar un proyecto de vida futuro, como el que alguna vez habían pensado en el pasado. Nada que ver con esas escapadas al sur, lejos de todo y de todos. ¿Quién no querría saber algo del arte de vivir la vida con/cómo/dónde/cuándo…la poutique? ¡Artistas degenerados! (los dos, uno sonoro y el otro coloro). Paciencia, lingüistería y a lavarse con sales minerales, esponjas naturales y demás productos para usar en baños de inmersión. Las historias del niño murciélago y Alice Liddle, eran otra vez la tapa de los diarios en Newtophia.  Lamentablemente, las puertas del manicomio estaban abiertas para el ángel de las alas rotas, pero al enfermo le faltaba el diálogo con el psiquiatra el próximo lunes a la mañana. Era horrible, pero la internación era predecible, evidente e inevitable. Pasar una temporada en el infierno, no era lo mismo que tomarse unas plácidas vacaciones en la clínica de reposo para el cerebro de la mente. A la gente le parecía que era lo mejor para todos. Algo había que hacer con el pobre loco; dejarlo de querer y quitarle el aprecio sustrayéndole el afecto, era tan difícil como despuntar el vicio sustituyendo esto por aquello. Siempre hacía lo mismo, recordar. Justamente hoy, tenía que sintonizar FM. Punk, putearse con el dvornik que le baldeó la vereda que le escupió el pantalón de vestir con su baldosa floja. Se preguntaba: ¿Soy como Federico o como Iván? ¡Soy como Alfonso!; un locutor religioso. “El sapo no es rana, ni rata”. A mi madre le decía: “Si sos mono, no sos zorro. El pescado fue pez. Y si sos bicho, sos bicho porque te pica y morís por matar”. Ceci n’est pas une poésie, c’est une poutique aimme”. Él era un Ser Supremo en maldad. Ella era una mujer hermosa, pero ya entrada en años como para perder el tiempo con un pendejo revoltoso, maleducado y sado-masoquista. El tiempo había pasado para esa bella mujer, porque la niña era madre de gemelos y el niño era un hombre que tenía una madre que valía por dos hermanas. Este era el sentimiento sensiblero que no podía pasar por alto; las imagos que no dejaba de ver delante de sus ojos, que contemplaban memorias plagadas de recuerdos, cuando se cruzaban todos en los caminos sin sentido poético. Andando por ahí desorientados, vagando perdidos, hallándose extraviados. Así se encontraron.

15 jun 2014

Bruto

Ese perro, un rope.
Sabuesos de esos.
Era un omino piccino piccino...

Perro.
Ese.
Raza.
Rico.
Old Newton!

La música no tiene límites... Quería un perro alano y una moto. Quiero una guitarra y un auto. Necesito

https://www.youtube.com/watch?v=OjeNnfrCwiE