Sanar las heridas con sal del marina,
es la mejor manera de de quitar las penas. Dicen que el mar tiene propiedades
curativas por el yodo, y el viejo adagio reza: “No hay nada que el agua no cure”.
Unamuno dice: “La vida es como la espuma, por eso hay que darse como la mar”.
La espuma mística que se dora al sol en la orilla infinita, deja el borde
áureo, mientras el viento arrastra la resaca a la escollera; la arena orada la
piedra y la socaba, como así el alma erosiona el cuerpo. El viento sopla para acariciar con suaves
brizas la tez blanca, y aliviar el ardor de las pieles curtidas, y se escurre
por entre los pliegues de las cisuras agrietadas por los años.
Da un poco de impresión,
Verse reflejado en el espejo interior,
Mete miedo y asusta a tu alma.
Tu cuerpo al mediodía,
Lo contorneo como a una estatua de bronce.
Tu cuerpo por la tarde del ocaso,
Me ciega con su luz exuberante.
Tu cuerpo de noche lunar,
Es un reflejo de tu piel y mi abrigo,
Tu cuerpo a medianoche y su encanto,
Es tan frío como el mármol.