12 ago 2018

Fue


Se fue,
volvió.
Se fue,
regresó.
Se fue,
volvería.
Se fue,
buscando,
            algo que no se encuentra,
ni cerca ni lejos.
Espejismo ilusorio,
            alucinante, que la engaña.

Vacío sideral


El poeta sintió que la poesía se desvanecía que la musa huía del hombre y solo quedaba su fantasma. Entonces, se dijo: “no está”, no es lo que tenía que decir, pero lo escribió y lo firmó. Se supo acrecentado y entonces empezó a levantar vuelvo con un ala rota y sin el envión que podría propulsarlo al aire. Corrió hacia el vacío y se tiró para planear desde lo alto del risco más pequeño. Voló hasta caer, aterrizó a duras penas y le costó levantarse. Ya no tenía piernas para sostener su peso muerto, el tronco yacía tumbado y su cabeza se desprendió del cuello porque no soportaba tanto dolor de esa vieja mascarilla. Así fue que lo llamaron “títere sin cabeza” y su leyenda quedó sepultada en la memoria del olvido y en los corazones de algún que otro amor mal logrado, hecho de los añicos de espejos interiores del alma. Nunca nadie lloró la pérdida, se retó a duelo contra sí mismo y le ganó la muerte. Se pudrió su cuerpo putrefacto que alimentó con morbosidad, así los gusanos, las larvas, las bacterias y los parásitos se encargaron de carcomerlo. Ya nunca volvería a sentir por los sentidos aquellas sensaciones sensualistas sensacionales. Solo con la imaginación podría sobrevivir a semejante porrazo, a ese golpe en seco que se dio amnesia.
Había anhelado tanto ser parte de un sueño eterno que Dios soñó despierto. Su fabulosa fábula fue una fantasía y nada más que este escrito que dejó tirado por ahí, da fe y cuenta de su simple y pobre vida materias. Hoy solo es un espíritu que acompaña a sus seres bien amados de algún destello de divinidad, casi santo, obrando de manera misteriosa.

28 jul 2018

Pesanervios


Cortocircuitos sinápticos en espacios vacíos.
Besos dendríticos intercambiando proteínas.
Plexos neuronales entrecruzados, estrujados.
Haz de nervios, músculos, tendones y venas.
Corporeidad llena de humores negros fluyendo.
Anamorfosis de los pasos perdidos, sin piernas.
Axones espermáticos que viborean hacia la nada.
Ablación sin hache de los lóbulos frontales del cerebro
Esa osamenta esquelética de los enfermos mentales.
Un psiconeurótico enamorado de su propio delirio.
Tejido blando textual de texturas ásperas, rasposas.
Una adicción incurable a la carne y su abstinencia.
Neurotóxicos toques de distonía, ataxia, sialorrea.
Goce fálico de orador de la propalada palabra mistonga.
Piel afectada por la malasezzia fur fur.

La guitarrita


Ligados.
Armónicos.
Guitarra mía.
Un himno hipnótico.
Instrumento mental.
Trémolo triunfal.
Acorde del alma.
Rasguido de tango.
Resonancia toráxica.
Instrumento de cuerda.
Trastocada de rock.
Arpegio delicado.

El chiste y su relación con el inconsciente


Jacobo Witz era un humorista pésimo, no era chistoso, pero a diferencia de los cómicos no pretendía ser gracioso, era su vicio hacer comentarios fuera de lugar. Una de sus más agudas observaciones era pedir en los negocios lo que sabía que no había; no para hacer notar la falta de la cosa en sí, sino porque le salía así. Tal día, se encontró en una farmacia y pidió un medicamento que ya no se fabrica, el farmacéutico le dijo: ¿sos vivo o sos pelotudo? A lo que él contesto: Y las dos cosas. Leí y releía el libro “El chiste y su relación con lo inconsciente” de Freud en el baño. El baño era para él un lugar donde relajarse, haciendo sus necesidades de sentado podía concentrarse e inspirarse. Era un escritor de ensayos, opúsculos, pequeños poemas en prosa, ensayos, fábulas y cuentos cortos. No era del todo malo pero su afición a lo cómico, arruinaba todo tipo de seriedad a su trabajo.  La alegría de vivir del sentido metafórico, lo hace creer que tiene el deber moral de encontrar en lo inocente, lo verde y lo negro el chiste que desconcierta y esclarece su ingenio. Su agudeza es la única virtud que se le puede atribuir a este tremendo hijo de puta. En muchas oportunidades le han dicho que es un auténtico forro, pero el siempre haciendo caso omiso a las críticas que recibe de parte de gente pelotuda que padece una enfermedad infantil. De tanto leer sentado en el inodoro a un tal Lichtemberg se caga de risa cuando entiende el humor del padre del psicoanálisis. No le interesa la psicología, no hace terapia de ningún tipo, dice que la risa es la única cura de su extraña enfermedad inclasificada. Lo que siente al hacer chistes es un gozo enfermizo, su risa es inmortal como la del lobo estepario. Salía con una borderline que tenía tatuado en el brazo “bien reido” y su sueño era vender libros. Él necesitaba que alguien corrija sus 250 pequeños poemas en prosa y le consigan una editorial para publicar. En su afán de ser escritor perdía parejas porque según él era un incomprendido. Que su literatura era solo para entendidos y que lejos de ser snob o naif, era dadaísta con escritos surrealistas.

21 sept 2017

Anosmia

Título: "Seré momia en la tormenta"
Autor: Diego Adrián Solari
Traducción: Minnie Dolly Levoff de Vainstein
Editorial: Indios ateos

El perfume de la tempestad,
se aspira inspirado,
L'eau de l'air.

La fragancia del veneno siniestro,
que una flor hace gota de néctar,
quien la libase, soñaría.

Dios nos mea y los del campo le damos gracias.
Dios nos apedrea y en la ciudad dilapidamos.
Dios nos hace hombres y cuidamos mascotas.

La Virgen de Luján

Dicen los que de ella están al tanto que se les aparece de noche y se duerme de día sin pestañar, alucinando a los peregrinos gregarios en trance hipnótico, en una vigilia perpetuada por sus capillas erigidas como basílicas, con verdaderos aires de santa macumba, mística de los pobres adormilados y maríamente ensoñados con sus pesadillas compartidas inspiradas en putas diablas y brujas terrajas.
Dicen los buscadores de milagros que los protege de vivir bendecidos en su divina gracia.
Cuando Dios abandona a los escépticos, ateos, agnósticos, solipsistas, nihilistas y científicos locos, ella es quien en el nombre del padre, del hijo y del humito plástico arremolinado, va con todo y a por todos, a restituir la fe. El cuerpo no piensa en el amor, lo hace mecánicamente, como un ejercicio sexual gimnástico. El sopor de sus bostezos, era signo vital de aquellos controles de alcoholemia y casmodia, fenoménico y malsano, narcótico e inconsciente.
María volvía a su casa y revolvía sus cosas perdidas, en busca del pijorrito, un Piturro, para su pábilo pánfilo. Eso quería, algo para fumarse de una pitada seca de boca el cañamazo de la banalidad de todas las marías que pensaban en ella en ese momento, toritas cascarudas, coleptéricas coprofágicas bicheras.
Ya sin asilo político en la embajada argentina de Chile, cerrada como todos los domingos, le parecía que todas las puertas se abrian a su paso por su andar tan altanero y desesperado.
Entonces, fue el ojo de la tormenta que la miró y ella lo vio, como diciéndole: “Yo soy el huracán Juliana” ¿Qué me mirás? No me mires o te uso de pipa para quemar la turbina. Así las chapas de aquel rancho de un pueblo nuevo, donde se daba la alianza nueva y eterna, de la futura civilización, empezaron a volarse hasta llegar desperdigadas a la localidad de Chiapas, en México.
Allá donde todo no vale nada, es decir, que no cuesta un peso en relación a un dólar.

6 sept 2016

Psicoanalistas medicados

Después de leer tantos artículos relacionados con el rendimiento académico y el abuso de drogas psicotrópicas, no puedo sacar conclusiones que fundamenten su uso, indicación y recomendación. El dosaje de 10 mg. en sangre es imperceptible y la dosificación en bajas cantidades son cosas distintas e infinitesimales; pero este no es el punto álgido de la cuestión que quiero traer a colación. El tema es el siguiente: Nos interesa tratar las adicciones y la hiperactividad con metilfenidato, sertralina y clonazepam. Vemos que los pacientes reaccionan violentamente si se le sustrae o se le suprime la química, sino se regula con una dosis de quetiapina, risperidona, o lamotrigina. No hay un chaleco químico que pueda garantizar que el adicto no consuma, ni se deprima y que pueda aplicar toda su energía en actividades vitales, en su gran mayoría son obsesivos compulsivos. Aún en las psicosis. Se puede controlar la paranoia, pero no el delirio ni la depresión. Este abordaje aproximativo a la problemática deja mucho que desear en cuestiones experimentales y condiciones económico-socio-culturales. Hay casos en los que la medicación no ayuda y la terapia no surte efecto para la supresión de síntomas, ni a largo, ni a corto plazo. Estos son los casos que nos llaman la atención, los que los profesionales que no tienen la más puta idea de lo que es la enfermedad mental no se animan a tratar. La articulación interdisciplinaria dicen que es la piedra angular de toque para la cura, esto no se da, y no se dará, y jamás se dio. Es una vergüenza que el sistema de salud tenga tantas deficiencias.

16 ago 2016

Histeria nasal

"Nasología" en italiano significa rinología. No es un chiste para analizar sin reirse, que solo lo entienden los psicoanalistas que jugando con las palabras inconscientemente estructuran el lenguaje inventando un neologísmo para retomar un tema que ya fue tratado por Freud y Fliess en sus momentos de delirio, para hacer diagnósticos basados en la "nosografía del naso". Los lingüistas no se molestan en los neologísmos.  Se trata articular la rinología y el psicoanálisis, con la intención de poder detectar a primera vista adictos a la cocaína de manera presuntiva, sin necesidad de indicar estudios complementarios costosos. Me inspira lo que aspiro, que no es precisamente aire. Todo se lo debo a mi nariz y no a la cocaína. Precisamente cuando las cavidades están afectadas por dicha droga, hay que dejar un registro. Y de esta forma, poder diagnósticar nosotros abstinencia por consumo de cocaína libremente y no tener que ir a un médico clínico para dar algunas pocas horas de reposo por una congestión nasal. La psicología no se interesa en los trastornos temporo-mandibulares, pero pretende determinar las causas del bruxismo porque no tiene la menor idea del valor de la caracterología; sus aportes a la semiología son escasos como el conocimiento de cualquier rama de la salud que tenga un órgano. En cambio los psicoanalistas a pesar de no dedicarse a la psiquiatría, saben de medicina y enfermedades, todo lo contrario a la salud. El consumidor habitual de cocaína constantemente tiene rinorrea bilateral, clara hialina que se asocia a una disminución o pérdida del olfato, formación de costras nasales, epistaxis, así como perforación del tabique nasal. En adolescentes y adultos jóvenes varones se sospecha un angiofibroma juvenil en las epistaxis recurrentes unilaterales asociadas a una obstrucción unilateral. En los adultos jóvenes de ambos sexos se debe descartar la inhalación de cocaína. Por su calidad, la rinorrea se clasifica en acuosa, mucoide, mucopurulenta, o hemática. Por su aspecto, en clara y diluida, blanca y espesa, amarilla, verdosa y hemorrágica, entre otras. Se denomina normosmia a la capacidad normal de olfacción y anosmia a la incapacidad completa para oler. Hiposmia es la disminución de la capacidad cuantitativa de olfacción. Las alteraciones en la percepción cualitativa de olores se denominan disosmias, e incluyen la fantosmia (percepción de un olor sin estímulo presente) y la parosmia (alteración en la percepción olfatoria ante la exposición a un determinado estímulo oloroso). Y la hiperosmia, se supone que es un cocainómano con alucinaciones olfativas o un perro policía, Una de las tantas características de los cocainómanos es que inhalan y expulsan, el verdadero goce corporal es cuando logran desenquistar y extirparse el tapón de moco y examinarlo. Por eso, todo psicoanalista que se diga experto en adicciones debe saber de citología para poder valorar la prueba del estado de la droga para saber en que condiciones está no solo la el aparato bucofringeo, la cavidad nasal, y por sobre todo la gravedad del caso. Si existen tantos estudios sobre el lenguaje corporal, nadie puede negar que la nariz al tener dos orificios habla el doble sin necesidad de mediar palabra alguna. Ni hablar de la rinotiloexomanía, la psicosis nasal, las dismofofobias, y los estigmas genéticos. Esto es lo mínimo indispensable que debe saber un profesional de la salud especialista en adicciones.

24 jul 2016

Himen o la catequista

Empezamos a ver que los seres queridos desaparecen cuando uno más los necesita. Estamos en una guerra a favor de quien se declara contra sí mismo por una pasión malsana, un masoquismo letal y una vida peligrosa incitada por el surrealismo y el desprecio por todo lo que la sociedad exige. Para defendernos del mal del mundo, creemos que existe el amor, y si no hay whisky o un buen geniol, es que de verdad no hay nada más para dar que un cuerpo exhausto, enfermo y cansado. Así de egoístas somos, soñamos con camas en la calle para apretar en la esquina y mear contra la pared; buscamos laburo a la mañana porque queremos trabajar para que ellas no se rompan el orto y bancarle la joda a las putas. Entonces, los hijos de puta seguimos masticándole el pellejo de la yema de los dedos al guitarrista prodigio, que se lava las manos con el jaboncito de tocador del telo, para no tener ideas de contaminación por los gérmenes del baño. Seamos más humanos y dejemos al universo intacto, tal cual está, y saquémonos de las cabeza la idea de cambiar el mundo. Todo es como debe ser. La pobreza, el hambre, el crimen, la violencia, el suicidio, la enfermedad, son más viejas que la injusticia y no hay Dios que pueda salvar a la humanidad con todas sus miserias. Felices serán aquellos que vivan para darle una mano a los que siempre la tienen extendida para pedir ayuda.